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Los Frailes Carmelitas Descalzos
"Vivir en obsequio de Jesucristo"
El fin principal de los Carmelitas Descalzos, según nuestra Regla y forma de vida, es vivir en obsequio de Jesucristo, permaneciendo en su presencia día y noche.
En efecto, nuestra vocación se centra en la oración, ese trato de amistad con Dios que —como enseñó Santa Teresa de Jesús— consiste en “estar muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”.
Desde esta vida de intimidad con el Señor brota todo lo demás: nuestro servicio a la Iglesia y al mundo. El Carmelo irradia su carisma a través de nuestra vivencia comunitaria, nuestra pastoral parroquial, de espiritualidad y de la caridad, en las cuales deseamos propiciar el encuentro con Dios amado y misericordioso.
Todo lo que hacemos nace de un mismo deseo: que el amor de Cristo sea conocido, amado y experimentado por todos.
Elementos primordiales de nuestra vocación
- Abrazamos la vida religiosa “en obsequio de Jesucristo”, imitando a María y bajo su patrocinio.
- Nuestra vocación es fundamentalmente una gracia, que nos impulsa a, viviendo en comunión fraterna, la misteriosa unión con Dios.
- Estamos llamados a la oración que, alimentada con la escucha de la Palabra de Dios y la liturgia, nos conduce al trato de amistad con Dios, no solo cuando oramos, sino cuando vivimos.
- Pertenece al mismo ser de nuestro carisma penetrar de celo apostólico la oración y toda la vida consagrada.
- Desde nuestra vida de oración y contemplación colocar al servicio de la Iglesia nuestro apostolado.
- Edificar nuestra vida sobre el cimiento de la abnegación evangélica.