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Pastoral Vocacional

"Un camino que se recorre juntos"

El camino vocacional comienza cuando un joven, en búsqueda sincera de Dios, se acerca a nuestras comunidades de frailes o de monjas para tener contacto con uno de nosotros y conocer nuestra vida. Es el primer paso de un hermoso proceso de discernimiento, donde el candidato tiene la oportunidad de experimentar el estilo de vida teresiano a través de diversas experiencias, encuentros y momentos de oración compartida.

En esta etapa, los jóvenes son acompañados por el promotor vocacional u otro fraile de nuestras presencias, que tienen la misión de ayudarles a descubrir los signos de un verdadero llamado al Carmelo teresiano, iluminando su deseo de seguir más de cerca a Cristo en la escuela de Teresa de Jesús y de Juan de la Cruz.

Objetivos de la Pastoral Vocacional

Dar a conocer a los jóvenes con inquietudes vocacionales la riqueza de nuestro carisma teresiano, para que aprendan a reconocer la voz de Dios y discernir su voluntad en la propia vida.

Signos de una vocación carmelitana teresiana

El Señor sigue llamando a quienes muestran:

  • Un corazón servicial y entregado a Dios y a los demás.
  • Transparencia y sinceridad, deseosos de “andar en verdad”, como enseña Santa Teresa.
  • Paciencia y perseverancia en su camino de crecimiento humano y espiritual.
  • Espíritu de desprendimiento, capaz de relativizar lo material y absolutizar a Dios.
  • Docilidad al Espíritu, para dejarse transformar por Él.
  • Madurez y equilibrio en las relaciones fraternas y apostólicas.
  • Seriedad y responsabilidad en el proceso vocacional.
  • Honestidad, generosidad y apertura al crecimiento constante.
  • Una determinación firme de entregar la vida al servicio del Reino, centrada en Dios.

Un camino que se recorre juntos

El acompañamiento vocacional se desarrolla febrero a enero, e incluye tres convivencias vocacionales.

En ellos, los candidatos viven experiencias de oración, fraternidad y discernimiento, descubriendo poco a poco la alegría de seguir a Cristo al estilo de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.