«Luego abriendo el Evangelio mis ojos se encontraron con estas palabras: «Subió Jesús a una montaña y fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él» (Mc 3,13). He ahí el misterio de mi vocación, de mi vida entera, y, sobre todo, el misterio de mi vocación, de mi vida entera, y sobre todo, el misterio de los privilegios que Jesús ha querido dispensar a mi alma. Él no llama a los que son dignos, sino a los que Él quiere».
(Santa Teresita, Ms A 2r°)
La historia de cada vocación es única, irrepetible y a la vez sagrada. A través de los testimonios vocacionales de los frailes de nuestro Comisariato queremos darte a conocer la belleza del llamado, de una vida entregada que, en medio de sus dificultades, nos lleva a la plenitud y a la verdadera felicidad: la unión con Dios.